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jueves, 2 de mayo de 2013

Abrirse camino...



Cuando una relación deja de ser transformadora para ti, la abandonas. Es inevitable. Pero ese, por supuesto, no es el único motivo por el que lo haces. También te sucede cuando no quieres enfrentarte a los miedos que se te presentan.

Sin embargo, y esto no lo dudes ni un momento, siempre que abandones una relación de ese tipo, crearás otra en la que deberás enfrentarte a esos mismos miedos. Del mismo modo que te resulta imposible permanecer en una relación cuando ya ha cumplido su propósito en tu vida, también te será imposible abandonar la lección de tu relación hasta que no la hayas aprendido. Tal vez necesites experimentar esa lección con veinte parejas distintas y de veinte maneras distintas, pero no la dejarás hasta que la hayas asumido.

Inevitablemente escogerás a una pareja que tenga que aprender una lección similar o complementaria, y cuyo miedo a hacerlo estará más o menos a tu nivel. Ella disparará tu miedo y tú dispararás el suyo, con lo cual sacaréis la lección a la luz.

Cuando, esto ocurra tienes dos opciones: proyectar el miedo sobre tu pareja o adueñarte de él. Si lo proyectas sobre ella, la responsabilizarás de todo lo que no funciona en la relación y nunca llegarás a vislumbrar tu propio miedo. Pero si tienes la valentía de enfrentarte honradamente a tu miedo sin hacer responsable de él a tu pareja, avanzarás hasta llegar al otro extremo. Comprenderás todos los motivos que te hacen evitar la intimidad. Y aprenderás a amarte, a alimentarte a ti mismo y a dar pasos de niño hacia la intimidad.

Cuando se tiene miedo, es mucho más razonable dar pasos de niño que lanzarse al combate. Claro que, cuando no se sabe a qué se tiene miedo, uno se lanzará, traicionará o será traicionado, y después se preguntará qué es lo que no ha funcionado.

Mientras no reconozcas tu miedo conscientemente, éste gobernará tu vida inconscientemente. Creará y destruirá tus relaciones. Es una forma dolorosa de aprender. Por eso, te resultará más fácil reconocer tu miedo cuando aparezca y darle las gracias a tu pareja por ayudarte a tomar consciencia de él. De este modo, vuestro viaje juntos será consciente, abrazará todos vuestros miedos y todo vuestro amor.


Autor: Paul Ferrini (Del Libro "El Despertar")

martes, 10 de julio de 2012

Soledad...



"Para amar hay que emprender un trabajo interior
 que solo la soledad hace posible."
 - Alejandro Jodorowsky

martes, 12 de junio de 2012

Soledad



“Es preferible la soledad digna y sin conflicto, que una relación
incompleta en la que la carencia manda”.

Caminos en solitario



Aunque tengamos que transitar algunos tramos de la vida en solitario,
es precisamente para que podamos vislumbrar la abundancia de nuestro interior.


Autor: Luhema

lunes, 23 de enero de 2012

Estar solo en los tiempos actuales


No es sólo el avance tecnológico lo que marcó el inicio de este milenio. Las relaciones afectivas también están pasando por profundas transformaciones y revolucionando el concepto de amor.

Lo que se busca hoy es una relación compatible con los tiempos modernos, en la que exista individualidad, respeto, alegría y placer por estar juntos, y no una relación de dependencia, en la que uno responsabiliza al otro de su bienestar. La idea de que una persona sea el remedio para nuestra felicidad, que nació con el romanticismo, está llamada a desaparecer en este inicio de siglo.

El amor romántico parte de la premisa de que somos una parte y necesitamos encontrar nuestra otra mitad para sentirnos completos. Muchas veces ocurre hasta un proceso de despersonalización que, históricamente, ha alcanzado más a la mujer. Ella abandona sus características, para amalgamarse al proyecto masculino.

La teoría de la unión entre opuestos también viene de esta raíz: el otro tiene que saber hacer lo que yo no sé. Si soy manso, ella debe ser agresiva, y así todo lo demás. Una idea práctica de supervivencia, y poco romántica.

La palabra de orden de este siglo es asociación. Estamos cambiando el amor de necesidad, por el amor de deseo. Me gusta y deseo la compañía, pero no la necesito, lo que es muy diferente. Con el avance tecnológico, que exige más tiempo individual, las personas están perdiendo el miedo a estar solas y aprendiendo a vivir mejor consigo mismas. Ellas están comenzando a darse cuenta de que se sienten parte, pero son enteras. El otro, con el cual se establece un vínculo, también se siente una parte, no es el príncipe o salvador de ninguna cosa, es solamente un compañero de viaje.

El hombre es un animal que va cambiando el mundo, y después tiene que irse reciclando para adaptarse al mundo que fabricó. Estamos entrando en la era de la individualidad, que no tiene nada que ver con el egoísmo. El egoísta no tiene energía propia; él se alimenta de la energía de los demás, sea financiera o moral. La nueva forma de amor, o más amor, tiene nuevo aspecto y significado.

"Apunta a la aproximación de dos enteros, y no a la unión de dos mitades
.
"

Y ella sólo es posible para aquellos que consiguieron trabajar su individualidad. Cuanto más capaz sea el individuo de vivir solo, más preparado estará para una buena relación afectiva.

La soledad es buena, estar solo no es vergonzoso. Al contrario, da dignidad a la persona. Las buenas relaciones afectivas son óptimas, son muy parecidas con estar solo, nadie exige nada de nadie y ambos crecen.

Relaciones de dominación y de concesiones exageradas son cosas del siglo pasado. Cada cerebro es único. Nuestro modo de pensar y actuar no sirve de referencia para evaluar a nadie. Muchas veces pensamos que el otro es nuestra alma gemela y, en verdad, lo que hacemos es inventarlo a nuestro gusto.

Todas las personas deberían estar solas de vez en cuando, para establecer un diálogo interno y descubrir su fuerza personal. En la soledad, el individuo entiende que la armonía y la paz de espíritu sólo se pueden encontrar dentro de uno mismo, y no a partir de los demás. Al percibir esto, él se vuelve menos crítico y más comprensivo con las diferencias, respetando la forma de ser de cada uno.

El amor de dos personas enteras es el bien más saludable. En este tipo de unión, está el abrigo, el placer de la compañía y el respeto por el ser amado. No siempre es suficiente ser perdonado por alguien. Algunas veces hay que aprender a perdonarse a si mismo...

Autor: Flávio Gikovate

lunes, 26 de diciembre de 2011

¿Cuando llegará el amor?




“¿Por qué no me llega el amor?”

Por la desesperación y desconfianza de que el amor nos llegue, acabamos recurriendo a estrategias de separación, de soledad, a la evasión de nuestros innegables deseos de compañía. Buscamos en cada rostro con la esperanza en firme y de tantos fallidos candidatos; nos cansamos, nos alejamos, nos deprimimos y listo. Muere al amor. Entra la desesperanza, la soledad como mejor arma para enfrentar nuestro rumbo. Aisladas del amor.

Es difícil aceptar que esta actitud no nos conduce a nada. Lo sabemos en el fondo de nuestra alma, pero nos cuesta entender porqué esa visión de amor que tuvimos no la tenemos presente día a día, compartiendo momentos de alegría, tristezas y conversaciones con la persona amada. Cuesta enfrentar el porqué no se están juntando nuestras realidades formando un universo de amor y comprensión en un espacio intimo.

• Pero la realidad es que simplemente, esa persona que no toca aún nuestra puerta, no lo hace porque no estamos preparadas para recibirlo.

Cada ser que conocemos, nos lleva a un mundo distinto, nos enseña cosas grandiosas del universo, cosas hermosas del amor. Nos deja enseñanzas, aunque hayan dolido al entregárnoslas, aunque hayan partido después de regalarlas.

“La experiencia me enseña…
y me prepara para ti, mi futuro amor.”

Todo esto nos prepara cada día un poco más para ese ser que descubrirá nuestra alma, para ese ser con quien podremos ser nosotras mismas. Nos dispone para ese ser con quien no existirán máscaras y que logremos así, que él, tanto como tú, desee complementar su vida con cada trozo de la tuya. Con cada error del pasado, con cada éxito, con cada momento del presente que transcurrirá día a día, crecerá en amor y moldeará un futuro juntos. Convirtiéndose uno, en nuestro futuro.

Tal como somos, con defectos y virtudes, esa persona especial estará en nuestra vida, pero sólo llegará en el momento preciso. Un ser maravilloso de ojos resplandecientes como su alma, con quien cada engranaje de nuestro mundo solape a perfección en la vida de él. Con quien los defectos se transformen en detalles creativos del ser, con quien deseemos ser mejor personas, crecer, evolucionar, simplemente para poder tocar un mejor mundo junto a él. Y, claro está, esta transferencia de energía y felicidad, sea mutua.

¿Cuándo llegará?

Es una pregunta que constante nos hacemos. Pero también es simple de responder: Sólo cuando Dios considere que estamos preparadas para valorar el obsequio que nos entregará. Cuando dispongamos de mente y cuerpo para disfrutar a plenitud el maravilloso acto de amar, cuando los rencores formen parte de un pasado lejano, cuando tengas en tu ser tanta paz y amor, que puedas manejar la trasformación que llegará a tu vida.

Mientras, sólo hace falta tener la fe de que ese encuentro llegará. Y no aislarte a esa posibilidad, porque es absolutamente real, conseguir esa persona con quien puedes volar al descubrir que la felicidad que posee tu ser interno, al compartirla, al obsequiarla, trae aún más felicidad. La paciencia y el amor, solo son virtudes que se desarrollan, al usarlas.

Espera con cautela, espera con devoción, sana tu alma y tu cuerpo en unísonos. Pero un día, no muy lejano en tiempo y vida, encontrarás que ese ser que imaginaste siempre, tendrá aún más cualidades, más enseñanzas y más amor que dar, que todo el que tu idea mental programó para ti.

Fuente: Toda mujer es bella
Autor: Belkys Llovera
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