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miércoles, 1 de mayo de 2013

La Polaridad Sexual: Femenino y Masculino



La especie humana habita en la tierra bajo dos géneros posibles, masculino y femenino, lo que nos lleva a observar e interpretar la vida de formas diferentes.

Pero no sólo existe esta polarización de un individuo a otro, según su sexo, sino que esta misma polaridad se encuentra dentro de cada uno de nosotros, ya que disponemos de un cerebro dividido en dos hemisferios con muy distintas funciones o formas de interpretar la realidad. 

Así, el lado izquierdo lo asociamos a las funciones prácticas, matemáticas, espaciales y de razonamiento lineal, entre otras, por lo que decimos que es nuestro lado masculino; en cambio, el lado derecho lo llamamos femenino porque se encarga del razonamiento no lineal, de la intuición, las artes y lo más emocional.

Otras características que se pueden añadir para explicar el binomio masculino/femenino de los dos hemisferios (y de los dos sexos) son: activo/pasivo, simpático/parasimpático, abstracto/práctico...

Para llegar a estados elevados de conciencia y realización espiritual, debemos equilibrar estas dos tendencias existentes en nuestra naturaleza. Pondremos especial atención en atenuar las tendencias propias de nuestro sexo y desarrollar aquellas características que se asocian al sexo contrario.

Hay que tener en cuenta que, para conseguirlo, es muy importante el papel que juega la sociedad en la que vivimos y la forma básica en la que se define: matriarcado o patriarcado. 


Está claro que, en las culturas actualmente existentes, o en aquellas ya desaparecidas que conocemos por referencias históricas, especialmente desde el advenimiento de las principales religiones monoteístas (con Dios masculino), el sistema que impera o ha imperado hasta etapas muy recientes, ha sido el del patriarcado y el de la 8 represión sistemática de lo femenino.

Acompañado, por consecuencia lógica, de una forma masculina de entender la sociedad, la política y las relaciones con lo otros, basada en imposiciones más o menos forzosas, represión de lo diferente y búsqueda del poder material a ultranza.


Sin embargo, como señalaba en la introducción, nos ha tocado vivir un momento histórico, al menos en nuestras sociedades occidentales, en los que se empieza a ver la salida a esta tendencia, la mujer empieza a ser tratada al mismo nivel que el hombre e, incluso los hombres, nos podemos permitir actitudes Femeninas impensables hace no muchos años. 

Esto nos permite avanzar en la interconexión entre nuestras dos polaridades, investigar en nuevas formas de relación y en crear una nueva manera de ver las sociedades y las relaciones humanas, no sólo a nivel personal sino a nivel humano global.

Aunque por lo que sigue a continuación, parecería, a veces, que estoy realizando una defensa a ultranza de lo femenino (en parte es así), debo aquí dejar claro que de lo que se trata es de equilibrar nuestras polaridades, tanto a nivel personal como global, y que cualquier tipo de feminismo estridente, que pretenda, en definitiva, pasar del modelo tiránico machista al tiránico feminista, contará con mi oposición. 

No se trata de que lo femenino sea lo bueno y lo masculino lo malo, sino de tratar de buscar la forma de sacar la máxima rentabilidad a cada una de las dos tendencias presentes en cada uno de nosotros (y, por cierto, en cada manifestación del Universo).

Para comprender mejor las diferencias entre estas dos energías, y teniendo en cuenta que, al menos los no tan jóvenes, hemos nacido y vivido bajo la supremacía de los valores masculinos y la autoridad patriarcal, comenzaremos por describir las características de lo Femenino, los valores femeninos. 

Algunos de estos valores son el amor, el afecto, la sensibilidad y la ternura; las relaciones humanas verdaderas (basadas en la comprensión, la aceptación y la apertura hacia la intimidad); el contacto con la vida (de la que son creadoras) y, 9 por extensión, con todo lo vivo, con la naturaleza (ecología y cuidado de la madre Tierra); la música, la danza y la literatura; la intuición, la emotividad y, en definitiva, todo lo que no es racional, lo que está fuera de la pura razón intelectual; y el diálogo, frente a la imposición o la fuerza.

Parece, pues, que el mundo en el que vivimos está pasando por un periodo de potenciación de lo femenino que, desde mi punto de vista, no es sino la consecuencia lógica de la expansión de conciencia que vive una parte de la humanidad y de la evidencia de que, por el camino que seguíamos, estamos poniendo en peligro nuestra supervivencia como especie e, incluso, la vida en el planeta.

La comprensión de estas diferencias es fundamental no sólo para aspiraciones más o menos trascendentes, sino también para nuestra vida diaria, para nuestras relaciones con el sexo opuesto a cualquier nivel y para clarificarnuestro propio auto-conocimiento, al poder darnos cuenta de la procedencia de nuestros impulsos y de qué es lo que queremos en nuestra vida. 

Es la falta de comprensión de estas diferencias la que ha llevado a la crisis a muchos contemporáneos que han visto cómo desaparecían gran parte de los valores sobre los que habían sido educados, sin ser capaces de asimilar las nuevas formas de estar en este mundo y de relacionarse con el otro sexo.

Sigamos indagando. A las dos polaridades sexuales, el milenario Tao chino le asigna los nombres de energías yin (femenina) y yang (masculina).

El equilibrio entre estas dos polaridades se expresa en el famoso símbolo del yin-yang, donde las dos polaridades se entrelazan y mezclan para llegar a la unidad expresada en el círculo. 


El yin tiene características de receptividad, flexibilidad, blandura y contracción; yang se expresa en la resistencia, la dureza y la expansión. 

La mujer se asocia con el agua y con el planeta Tierra; el hombre con el fuego y el cielo. Yin tiene movimiento hacia abajo y hacia dentro; yang, hacia arriba y hacia fuera. Yin es más fuerte y abundante que yang y, por lo tanto, más importante, pero menos visible y activo.

Según el Tao, la unión sexual es la mayor expresión de la danza cósmica del yin y del yang. Emocionalmente el hombre es como el agua y la mujer como el fuego. A la energía yang le cuesta tomar contacto con el propio corazón, mientras que a la mujer le es muy fácil expresar sus emociones, reír, llorar y excitarse.

Sin embargo, en lo sexual son al contrario: el hombre (fuego) entra rápidamente en excitación y puede llegar a explotar con la misma velocidad; a la mujer (agua) le cuesta más calentarse pero puede permanecer mucho más en este estado.

Partiendo de esta premisa, la pareja sexual debe acomodar sus ritmos y, compenetrándose y haciéndose suplementarios, el hombre, al ser sexualmente yang y tener una energía fogosa,llevará su fuego al centro sexual femenino; a cambio, la mujer, emocionalmente fogosa, llevará el calor al corazón (emocional) del hombre. 

La mujer pierde el control cuando se excita sexualmente y el hombre lo pierde cuando entra en contacto con sus emociones. Ante esta perspectiva, caben dos opciones: la incomprensión y el enfrentamiento o la comunicación y la complementación.
El incremento del nivel de comunicación en la pareja, a todos los niveles posibles, es una de las metas de la sexualidad consciente.

Finalmente, señalemos que, por sus características físicas, la mujer dispone de un gran potencial sexual, ya que posee o puede desarrollar fácilmente su capacidad multiorgásmica, dispone del clítoris como órgano especializado exclusivamente en el placer y, al contrario que otras especies animales más o menos cercanas en la línea de evolución, tiene una receptividad o disponibilidad sexual casi continua.


Fuente: Circulo de Mujeres

Hacer el Amor


Hacer el amor es mucho más que quitarse la ropa y friccionar un cuerpo sobre otro cuerpo y saciar el deseo inmediato.

Cuando dos almas se encuentran finamente entrelazadas en esa zona invisible y silenciosa justo del otro lado del tiempo, justo ahí es donde hacer al amor comienza a germinar... justo ahí es donde los amantes se desnudan verdaderamente para sentirse, para explorarse, para soñar, para sanar, para crecer, para despertar juntos. 

Hacer el amor es mucho más que quitarse la ropa...es quitarse la piel.

Autor: Lorena Ciocale

Soy Diosa, Soy Mujer



Amo mi cuerpo por que es el templo de mi alma, 
en el se guardan los mas puros secretos de sanación y alquimia femenina.

Venero a mi venus, Diosa del Amor. 
Bendigo a mi Isis Diosa de la magia y Amorosa Madre. 
Rindo Culto a mi Shakti en mi yoni sagrado.
Honro a mi Lakshmi en mi prosperidad ovarica, fisica, mental, emocional y espiritual.
Venero a mi Radhastami en equilibrio con el sagrado Masculino.

Soy Diosa, Soy Mujer, Soy bruja Alquimica Sanadora.
Honro y venero con amor a la Diosa en cada una de mis hermanas.
Por que la Diosa es una misma con distintas esencias y distintos nombres.

Somos una misma.

Autor: Zuhari Mk

jueves, 11 de abril de 2013

¿A que huele la vagina?




El otro día , después de una comida muy agradable con gente muy bonita, a orillas de un volcán, un hombre, joven, guapo, inmerso en el mundo ” espiritual”, quiso hacerse el gracioso con un chiste sin ninguna gracia.

Yo, en luna roja, estaba delante.La frase fue esta:

"Me imagino a esa mujer sin bragas paseando en bicicleta y un hombre preguntándose ” chacho! y ese olor a pescao?”

A lo que siguieron unas risas forzadas complices de cualquiera que quiere hacer una gracia, diga lo que diga. Así de estúpidos somos a veces los hombres y las mujeres. Tenemos tanto miedo a no ser aceptados por la manada que vivimos en contra de nuestros deseos, de nuestras ideas, diciendo sí cuando queremos decir no, riendo sin ganas, asintiendo con la cabeza mientras los otros hablan, sólo por no ser echados del grupo.

Por no quedarnos solos. Es un instinto de supervivencia que viene con nosotros. Solos, en el Paleolítico, no sobrevivíamos. Y puede que hoy tampoco.

Pero yo creo que se puede uno arriesgar a decir lo que piensa. Creo en el acto subversivo de no reirle a alguien las gracias en público. A riesgo de ser expulsada. Confío en el camino anchísimo que se abre el vivir sinceramente.

Así que, ese día, contesté:

"Mira , acabas de hacer un comentario muy desafortunado, sabes por qué? Porque no se qué coños habrás olido en tu vida, pero te aseguro que el mío no huele a pescado. Sabes a qué huele mi vagina? A fruta madura, a sangre, a vida . Mi vagina es sagrada. Y no te permito delante de mi , que menosprecies el olor de la vagina. Porque por chistes como éste venimos las mujeres arrastrando muchos siglos de represión. Ocultando nuestros flujos a loss otros y a nosotras mismas. Por hombres así hemos tratado nuestro cuerpo como si fuera sucio y estuviera enfermo. Tu chiste favorece a un sistema patriarcal y machista que ha destrozado la sexualidad de la mujer y la ha pervertido. Nuestros flujos son los ríos de la vida. Avergüénzate, sí, de hacer ese chiste.  Y delante de mi, al menos, honra el olor sagrado que te dio la vida. "

Respetémonos , mujeres, que no nos repriman más.
Y que la re-evolución del ser humano, empiece por aquí.

Autor: Elena Alonso

Sexualidad Consciente




El aura tiene de por sí una defensa natural, como lo tiene la piel, que además es lo que le permite separar energéticamente un cuerpo áurico de otro aunque estén en contacto (en el metro, por ejemplo, que vamos todos apretaditos, las auras se tocan pero debido a esta cualidad intrínseca defensiva nunca se mezclan.

En el acto sexual lo que se persigue es lo contrario: la unión; las defensas bajan, las auras de las dos personas se fusionan y la energía se mezcla. 

Si uno de los dos trae energía contaminada en su cuerpo áurico, los dos acaban compartiendo esa energía.

Cuando las dos personas se separan, cada uno tiene algo de energía del otro, con lo que eso conlleva. Si ninguno de los dos tenía energía contaminada pero practican sexo sin amor, la lujuria perturba su energía y puede crear suciedad en el aura.

El sexo es un poderoso vehículo muy elevado, espiritual, que se diseñó para recordar el momento de la Creación, y despierta las mismas fuerzas primarias creadoras. Una energía tan potente es como un faro enorme de luz. Movida por la lujuria, esta luz se distorsiona y atrae entes de energía igualmente perturbada. 

En el Amor, sin embargo, supone una entrada de la energía más elevada, y hace que la relación entre dos personas tan sólo atraiga bendiciones, estén protegidos y evita la distorsión energética.

Basado en texto de Fanny Ladini


El Ciclo Menstrual Femenino



En la Sociedad moderna actual, el Ciclo Menstrual femenino, aún sigue siendo signo de lo sucio, pecaminoso, desagradable, inferior y hasta maldito.

¿Cómo puede, algo tan natural de nuestro cuerpo convertirse en todo esto?
¿Cómo llegamos a crear todo esto en nosotros?

Sabemos, tanto hombres como mujeres, que nuestros cuerpos vienen siendo hace años, el objeto del deseo, el medio para publicitar, para vender, incitar, dominar en esta sociedad de consumo extrema.

Olvidándonos de nuestra sabiduría interna, nos hemos permitido programar para ser pacientes de un médico, discípulos de una pastilla mágica todopoderosa que nos cura el mal del instante en cuestiones de segundos… mejor dicho, NOS TAPA….oculta lo verdadero, lo significativo, el mensaje que nos dice escuchame!

En las mujeres, por cuestiones socio culturales, las consecuencias de estas programaciones, han afectado mucho más fuerte en nuestros ciclos!¡Claro! Vamos a desmitificar un poco algunas cuestiones y reencontrarnos en el recordar de nuestra sabiduría…

Las mujeres estamos influenciadas fuertemente por las energías lunares, tal vez un tanto más que los hombres. Nuestros cuerpos están profundamente interrelacionados con las energías de la luna. La misma, es la que influencia directamente en los líquidos del planeta. 

Mientras ella cambia de fases, por la influencia del movimiento terrestre y la luz solar, influye en el movimiento de las mareas; así es que podemos ver, que en luna llena, las mareas van subiendo, así como la humedad del ambiente y en cuanto la luna oscurece, el agua baja y las raíces de las plantas también se nutren profundamente del mundo subterráneo. Si nosotros somos un 80% de agua… entonces ¿Que hay de la Luna y nosotros?

La misma influye fuertemente en nuestras emociones que corresponden al elemento agua. Las emociones, como el agua, fluyen y cambian constantemente, si una barrera se interpone en su curso, va a acumularse tanto tanto hasta explotar con toda su fuerza para poder salir! ¿Y que tal si el agua se aquieta y nada la remueve? Se estanca y se pudre! Todo eso mismo, sucede en nuestro cuerpo también.

Las lunas, por cada ciclo solar, transitan en 13 ciclos de 28 días cada uno. En cada ciclo de 13 días se sucede una fase de 7 días.

Los ciclos femeninos duran 28 días y comienzan con el primer día de Sangrado menstrual.
¿Pero que pasa con las Lunas y su influencia en nosotros?

Luna nueva: Es la luna oscura, invisible, la no iluminada por el Sol. Durante esta fase de oscuridad, las energías físicas descienden. Es probable que si estamos perceptivos a nuestras sensaciones, nos sintamos más sutiles, reflexivos y hasta poco sociables. Las plantas echan sus raíces hacia la tierra y se fortalecen. Los sueños en estos días pueden ser muy reveladores. Es un tiempo muy provechoso para la relajación y la meditación, estamos más receptivos, por lo que deberíamos estar más atentos a que dejamos entrar a nosotros ya sea comida, relaciones, lugares donde nos movemos, hacer el amor, etc.…

En las mujeres se corresponde arquetípicamente con el primer día de Sangrado menstrual, ya que en esos días es cuando más introspectivas estamos. Es que en nuestro cuerpo hay una parte física muriendo… y eso no significa que sea algo malo, si no que es una limpieza! Renovación, transformación!

Las mujeres tenemos la virtud de limpiar nuestro cuerpo con cada sangrado, en cada luna, lo cual nos permite fortalecer nuestro sistema inmunológico, físico, energético y emocional, pero para que ello tenga sentido debemos creer!!! Y adorarlo como Sagrado.

Mientras sigamos creyendo que sangrar es algo molesto, sucio y oculto, nuestros ciclos seguirán viéndose afectados por dolores, irregularidades, mal humor, quistes, tumores, y así nos seguiremos enfermando.

Los días de Sangrado menstrual son días muy poderosos espiritualmente si sabemos aprovecharlos. 

Antiguamente las mujeres ,viviendo en tribu, sangraban al mismo tiempo (Alguna se dio cuenta que cuando pasamos bastante tiempo juntas con un grupo de mujeres, sangramos a la vez? ¡¡ Imagínense una tribu de mujeres!!), entonces se retiraban de la tribu, a pasar esos días entre ellas, meditando, reflexionando, tejiendo, creando, visionando. Dejaban caer su sangre a la tierra y así la fertilizaban. ¡Claro! Nuestra sangre esta llena de nutrientes y la sangre menstrual ¡es la mas poderosa de todas! Es el elixir de vida que nuestro cuerpo prepara para nutrir a un niño.

¿Entonces… porque seguir tirándola a al tacho de basura en una toallita de plástico o un tampón?

Alguna notó que las publicidades de toallitas femeninas y tampones, siempre muestran un líquido azul? ¿Acaso, así es tu sangre?
¿Te detuviste algún momento a tocar tu sangre? ¿A verla? ¿A olerla?…

La sangre puede revelarte muchas cosas…
Las mujeres de la india suelen llevar un punto rojo pintado en su tercer ojo… en tiempos en que la menstruación no era algo oculto, este punto lo pintaban con su sangre menstrual y les permitía obtener visión sobre las situaciones a resolver en la comunidad y en su vida.

Prueba dedicarte un tiempo en solitario durante tu próximo sangrado. Aunque sean solo 15 minutos, que sean plenos para ti. Siente como está tu vientre, tu útero, tus pechos, el sentir bajar la sangre, ¿que sensaciones trae? Dedícate a descansar un poco más de lo que lo haces todos los días, tu cuerpo te lo agradecerá.

Es normal que en días de sangrado te sientas menos activa y te sea más difícil realizar tareas mentales, lógicas, racionales, es que estos días entre el conciente y subconsciente no hay barreras que los distancien.

Mientras sigamos yendo en contra de nuestra naturaleza, seguiremos desalineados, escucha tu cuerpo, siente y acciona al respecto, provéete de lo que necesitas, de lo que te nutre.

Luna Cuarto Creciente: Durante estos días las energías lunares influyen en la regeneración, tanto del suelo como de nuestro cuerpo. De apoco vamos percibiendo la luz solar reflejada en la luna, así que vamos saliendo a la luz. Las energías nos acompañan para iniciar nuevos proyectos y actividades. Todo aquello que hemos visionado en la fase oscura, comienza a nutrirse de luz para materializarse!

Es una fase de cambio en el ciclo de la mujer. Una vez que salimos del sangrado, nuestras energías se renuevan. Es normal que nos sintamos dinámicas y radiantes, con mayor confianza. Al terminar de sangrar, nuestro cuerpo interna y externamente se renueva. La muerte ha cesado, para dar nueva vida, renacer en una misma. Tal vez sientas poder hacer de todo! Y lo hagas muy eficientemente! 
Las energías brotan hacia afuera, y es muy probable que sientas muchas ganas de divertirte, pasar tiempo con otras personas.

Llegando la Luna Llena: en estos días la luna esta en su máximo resplandor por la luz del Sol. Me gusta pensar que el Sol y La luna están haciendo el amor. Él, iluminándola, deja ver su más hermosa belleza!

Nuestras energías pueden estar mucho más hacia fuera que nunca! Se dice que los días de luna llena son días de enamorados…
Energías de plenitud. Es un momento ideal para dar a luz lo que hemos iniciado en las anteriores fases. Tal vez sientas que aumente tu intuición.

En las mujeres se corresponde arquetípicamente con los días de Ovulación. Si estas ovulando, es probable que te sientas más maternal, con energías de dar a los otros, más que darte a ti misma. Tal vez te sientas más protectora con las personas que te rodean, con muchas ganas de compartir. En los días de ovulación el cuerpo y la mente se preparan para crear una vida, esta esperando ser fecundado, así que nuestra psiquis también se prepara para acunar, es por eso que nos sentimos propensas a dar. Aumenta el deseo sexual y el poder de atracción.

Permíte observarte en los días de ovulación, como es tu flujo, tus energías, tus deseos… ¿Que estas nutriendo en tu vida?

Por último tenemos la Fase de Luna Menguante: en ella la luz va disminuyendo y el ciclo se cierra. Son días ideales para purificar nuestra mente y cuerpo de todo tipo de toxinas y situaciones que no nos hacen bien. 

En el ciclo femenino corresponde a los días en que el ovulo liberado no ha sido fecundado, entonces es probable que puedas manifestar la creación por otro lado. Que no hayas creado un ser dentro tuyo, no significa que tu poder de crear no tenga sentido!

Prueba tomarte un tiempo de utilizar tu creatividad para realizar cosas en esos días post Ovulación. Puedes dibujar, pintar, cantar, tocar música, cocinar, plasmar nuevas ideas en tu trabajo, vestirte diferente, bailar, SIMPLEMENTE CREAR!

Hombres y Mujeres, los invito a observarse, a dedicarse un momento cada día y tomar nota de cómo están sus energías y en que fase lunar esta sucediendo. Mejor si tomas un momento para mirar al cielo en la noche y aprovechar a nutrirte de ella.

Toma nota de cómo te sientes, que deseos y pensamientos tienes, cuales son tus necesidades, si tienes deseo sexual o no, si tienes deseos de comer más o menos de lo común, como se expresa tu creatividad, como cambia tu forma de vestir o de relacionarte. Lleva un registro por cada fase lunar, por algunos ciclos (meses) y luego observa si te sigues sintiendo en un tiempo lineal, rígido y rutinario o hay algo más…

Mujeres, las invito a descubrirse, a re conectar con su sabiduría femenina, a amarse, amar su cuerpo, su sangre, sus ciclos. Si no te conoces a tu misma, no puedes exigir que los otros te comprendan!

Recuerda que tu cuerpo es un TEMPLO SAGRADO.

Autor:  Pamela De Girolamo

jueves, 28 de marzo de 2013

El Poder de la Mujer




En la tradición tántrica, la mujer es la iniciadora del amor; la portadora de vida desde su yoni (órgano sexual femenino) a todas las células. La mujer es la antorcha luminosa que desvela los misterios de la vida, del amor y del sexo.

La belleza de la mujer es tan venerada como su poder esotérico, por lo que la belleza física, la sensualidad, el erotismo o el ardor salvaje de la pasión son tan importantes como la dulzura, la compasividad y el servicio. La belleza es tanto externa como interna, ya que el Tantra lustra el alma de la divinidad femenina; apunta a despertar la Shakti (diosa) de cada mujer.

La mujer es la iniciadora de la sexualidad mágica y mística. Ella sabe en su inconsciente todos los secretos, por lo que sólo necesita recordarlos. La mujer debe adoptar un papel activo en el sexo; dar el poder iniciático a la relación y otorgar el poder místico al hombre. Es ella quien abre las puertas de los secretos de la sexualidad, aunque algunas Shaktis han olvidado este poder debido a la represión y a la idea de pecado que les ha trasmitido el puritanismo.

El Tantra libera y da conciencia. Como dice el Kaularahasya: 

La mujer inicia mediante el mismo yoni a través del cual nació el hombre, en una vida anterior. La mujer inicia mediante los mismos senos que alimentarios al hombre en una vida anterior. La mujer inicia con la misma boca que, en alguna ocasión, calmó al hombre. La mujer es la iniciadora suprema del Tantra.

Uno debe cerrar los ojos e imaginar toda la cadena de mujeres que han pasado por la humanidad para que la especie continúe, y rendir veneración a tan noble acto. Si observas los rostros de las mujeres contemporáneas podrás ver mujeres con potencial, otras que están apagadas, las reprimidas, las liberadas.

Cada mujer muestra en su rostro su estado interior. Así, la mujer sexualmente activa, orgásmica y mística, mostrará en su rostro alegría, será un sol radiante, tendrá fuego en su mirada, danzas en sus caderas, calor en sus manos, buena disposición para la acción y poseerá un alma meditativa.

La mujer con su diosa interior a flor de piel, tendrá ganas de danzar, de gozar, de sentir la sexualidad de forma natural a todo momento, desde las miradas hasta la penetración del lingam (órgano sexual masculino).

El yoni de una mujer es venerado desde su aspecto dador de vida y de placer sexual. La mujer tántrica es poder, danza, erotismo sexual y místico. Es a la vez el éxtasis espiritual y el goce de la piel. Desde Afrodita, la diosa del amor, Isis para los egipcios, la diosa amorosa y Suma Sacerdotisa de Babilonia, Inanna, la diosa Madre de los sumerios, Diótima, la mujer de Sócrates, María Magdalena la compañera de Jesús y tantas otras, se ha visto a la mujer como el estereotipo del servicio y la bondad, el eros y la sexualidad.

La mujer es un misterio de energías. Dice el Kama Sutra: 

La extensión del potencial amoroso de una mujer no la conoce ni siquiera aquellos que son objeto de su afecto. Esto se debe a la sutileza del amor de la mujer. Los hombres casi nunca conocen a las mujeres en su verdadero ser, tanto si las aman como si se sienten indiferentes ante ellas, tanto si les deleitan como si las abandonan, ni siquiera cuando extraen de ellas todo cuanto poseen.

El Tantra se sumerge en el misterio femenino y se impregna de su energía para conocer lo divino. Dentro de la sexualidad, la mujer adopta el papel activo y el hombre el pasivo.


Autor: Guillermo Ferrara
Extraído del Libro El Arte del Tantra

martes, 26 de marzo de 2013

Vida Sexual Espiritual



Si un hombre y una mujer se entregan a la vida sexual sólo por el mero placer animal oscurecen los colores de su aura y debilitan las fluctuaciones de la corriente. 

Muchas de las escuelas orientales de pensamiento oculto advierten repetidamente que no debe incurrirse en la mala vida sexual si se quiere progresar. Por desgracia, las traducciones occidentales, que son traducciones erróneas, afirman que el oriental carece de vida sexual en los planos espirituales. Esto es falso. El acto sexual está bien si las dos personas lo necesitan y están verdaderamente enamoradas.

En los templos indios, y también en los tibetanos, hay imágenes que los occidentales, en su ceguera, consideran eróticas, obscenas o pornográficas. No es así, y al oriental no lo perturba la contemplación de esas imágenes. 

Las ventales como son, las ven como un recuerdo de lo que puede ser. El acto sexual es la generación de la vida, es la generación de corrientes áuricas más fuertes, y las imágenes que adornan las paredes de los templos de la India y el Tíbet muestran la verdadera vida sexual y también la mala vida sexual, para que el iniciado pueda comparar las dos, porque, después de todo, ¿cómo puedes saber lo que está mal si alguien no te lo muestra, y cómo puedes hacer una cosa correctamente si alguien no te lo enseña?

 La forma errónea de la vida sexual lleva a manifestaciones desagradables, frigidez, perturbaciones nerviosas y la supresión de los mejores instintos del hombre y de la mujer, en tanto que la forma correcta de la vida sexual, para aquellos que la necesitan, lleva a un aumento en las facultades espirituales de ambos.

Autor: L. Rampa

martes, 11 de diciembre de 2012

Conciencia Sexualidad Sagrada




Cuando una mujer hace el amor con “penes emocionales”, con penes compulsivos y egoístas, que no saben estar presentes amorosa y desinteresadamente dentro de su vientre, está acentuando la herida. El contacto con el pene de un hombre que ha sanado o que está en el camino consciente de sanación, que ha abierto su corazón, que ha integrado en él mismo la energía femenina, la energía de la Diosa, comienza, sin embargo, a purificar el vientre femenino.

El cuerpo es un símbolo y el vientre, el útero femenino, es el símbolo de la conexión con lo no manifestado, la Diosa. El vientre femenino ha sido agredido durante miles de años, por el mundo masculino y la energía metálica separada del corazón y la Madre Tierra que ha dominado nuestra civilización.

Y aún hoy sigue siendo agredido terriblemente en nuestra “avanzada” civilización. Se le agrede cuando el hombre sigue utilizándolo para descargar toda su frenética compulsividad mental, cuando tantos y tantos hombres se masturban dentro del vientre de una mujer y a eso le llaman hacer el amor. Le agrede la propia mujer cuando permite que cualquier hombre entre dentro de ella, y cuando ella misma copia los patrones sexuales masculinizantes, dirigiéndose a una sexualidad superficial (clitoridiana) y convirtiéndose en ese tipo de mujer, tan común hoy en día, que utiliza activamente la sexualidad desligada del sentimiento.

Se le agrede por supuesto en los hospitales, en el llamado “parto tecnológico” dominante hoy en día, donde tantas y tantas mujeres paren de forma antinatural y son sometidas a la atrocidad de la episiotomía y otras aberraciones médicas, en aras del la “efectividad técnica”. Se la agrede cuando se ha inventado la píldora, que destruye el ciclo femenino, o todos los otros sistemas anticonceptivos intrusivos en el cuerpo de la mujer, curiosamente siempre sistemas para la mujer, ¿porqué no para el hombre?. 

Se agrede el vientre femenino, cuando se ha hecho creer a la mujer que su regla es un trastorno, una molestia “que tiene que sufrir” y que la impide actuar en un plano de “igualdad” con el hombre. Cuando se la ha hecho separarse del momento sagrado que es la menstruación y a base de “tampax” apartarse e incluso repudiar su propia sangre. Podríamos continuar con un sin fin de agresiones más de una civilización masculina que, desde su “omnipotente” hemisferio izquierdo, ha cometido y sigue cometiendo para controlar y aplastar a la Diosa, a la cual ha temido y no ha entendido. No es de extrañar que nuestra civilización esté destruyendo la Tierra, siendo la Tierra la expresión por excelencia de la energía de la Diosa.

Es necesario que el vientre femenino sea sanado de todo el dolor, de todo el miedo y de todo el rencor, del karma colectivo, de miles de años de aplastamiento de lo femenino, de desprecio y de agresión a la Diosa.

Existen diferentes formas, y lo que podríamos llamar técnicas de sanación, que desembocan todas en tomar consciencia de la verdadera identidad, despejando todas las creencias erróneas sobre uno mismo incrustadas en nuestra mente-cuerpo. El mismo acto sexual, en la forma tántrica, es una potente forma de sanación.

La sexualidad tántrica puede ser una ayuda poderosa en el camino de sanación del vientre femenino, pues revierte el proceso de la enfermedad del desamor que inunda las células del vientre femenino. Cuando una mujer hace el amor con “penes emocionales”, con penes compulsivos y egoístas, que no saben estar presentes amorosa y desinteresadamente dentro de su vientre, está acentuando la herida. 

El contacto con el pene de un hombre que ha sanado o que está en el camino consciente de sanación  que ha abierto su corazón, que ha integrado en él mismo la energía femenina, la energía de la Diosa, comienza, sin embargo, a purificar el vientre femenino. 

Comienza a darle “nueva información”, esta vez desde la consideración, desde el amor. Por eso es muy importante para cualquier mujer en el camino de sanación consciente, ser cuidadosa en sus relaciones. No se trata de represión, de negar ahora el derecho de libertad sexual, tan arduamente conseguido; sino de una toma de consciencia de “lo que estamos haciendo”. Pasado el tiempo, tan necesario, después de siglos de locura de represión, de la liberación sexual de los hippies, estamos ahora en otro lugar, donde debemos empezar a tomar responsabilidad sobre las verdaderas consecuencias de lo que hacemos.

Autor: Yolanda Urrea
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